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Editado por Harlequin Ibérica.

Una división de HarperCollins Ibérica, S.A.

Núñez de Balboa, 56

28001 Madrid

 

© 2001 Lois Kleinsasser

© 2018 Harlequin Ibérica, una división de HarperCollins Ibérica, S.A.

Tal como antes, n.º 1077 - agosto 2018

Título original: Gabriel’s Gift

Publicada originalmente por Silhouette® Books.

 

Todos los derechos están reservados incluidos los de reproducción, total o parcial.

Esta edición ha sido publicada con autorización de Harlequin Books S.A.

Esta es una obra de ficción. Nombres, caracteres, lugares, y situaciones son producto de la imaginación del autor o son utilizados ficticiamente, y cualquier parecido con personas, vivas o muertas, establecimientos de negocios (comerciales), hechos o situaciones son pura coincidencia.

® Harlequin, Harlequin Deseo y logotipo Harlequin son marcas registradas propiedad de Harlequin Enterprises Limited.

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Imagen de cubierta utilizada con permiso de Harlequin Enterprises Limited.

Todos los derechos están reservados.

 

I.S.B.N.:978-84-9188-656-3

 

Conversión ebook: MT Color & Diseño, S.L.

Índice

 

Créditos

Índice

Prólogo

Capítulo Uno

Capítulo Dos

Capítulo Tres

Capítulo Cuatro

Capítulo Cinco

Capítulo Seis

Capítulo Siete

Capítulo Ocho

Capítulo Nueve

Capítulo Diez

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Prólogo

 

 

 

 

 

Del diario de Magda Claas,

Montana, 1881.

 

 

Este hermoso valle, en la tierra que los indios llaman Montana y las mujeres que han llegado a ser mis hermanas, me han dado paz y consuelo. En un día de un verano cálido y seco, diez mujeres vinimos juntas a este hermoso valle, con unas enormes montañas a un lado, un lago lleno de peces y una hierba verde y lujuriosa para nuestro ganado.

La tierra es salvaje y ruda, con hombres que nos podrían tomar como toman un caballo o una vaca, preocupándose poco por nuestro orgullo. ¿Quién nos podría proteger? Eso era lo que nos preguntábamos. Éramos mujeres solas en una tierra dura. Queríamos maridos, por supuesto, pero también queríamos la libertad de elegir a buenos hombres que nos trataran bien.

Fleur Arnaud, Anastasia Duscha, Beatrice Avril, Jasmine Dupree, China Belle Ruppurt y Fancy Benjamin ya habían sido maltratadas por sus hombres y no se conformarían con menos de lo que se merecían de nuevo. Margaret Gertraud, Cynthia Whitehall y yo misma no habíamos sufrido, pero estábamos decididas a mantenernos libres de relaciones dolorosas como las que ellas habían sufrido. Sabíamos poco de la mujer llamada La Rue, salvo que era la más despabilada y trabajadora. Dice que había amado y perdido, pero su tranquila sonrisa revela más que eso.

Así fue como unas mujeres de fuertes voluntades decidimos formar una familia, para protegernos entre nosotras, para sopesar las ofertas de matrimonio como lo habrían hecho los padres y hermanos en el Viejo Mundo, para asegurarnos de que los hombres nos cortejaran apropiadamente y que mantuvieran sus promesas de matrimonio.

Al principio, la idea nos produjo risa, pero luego fue cobrando más consistencia.

Jasmine Dupree había estado recogiendo moras cuando su hijo decidió venir al mundo y un indio, el señor Deerhorn, Cuerno de Reno, fue en su rescate. Le fabricó unas parihuelas indígenas con dos largas ramas y una manta en medio, que arrastró tras su caballo. Así la trajo a nuestro campamento. Se quedó enormemente sorprendido cuando Cynthia Whitehall, de la buena sociedad de Boston, se lo agradeció dándole un beso en la mejilla.

Yo soy comadrona y, cuando tuve al niño de Jasmine en las manos, todas lloramos. Esa noche, decidimos llamar Freedom, libertad, a nuestro valle, lo mismo que a nuestro futuro pueblo. Con el saludable y grande hijo de Jasmine en el seno maternal y la alegría en nuestros corazones, nos sentamos para establecer las reglas del cortejo que tendrían que seguir los hombres.

Para el verano siguiente tendríamos un pueblo llamado Freedom.

El señor Deerhorn volvió a la mañana siguiente con una cesta de hierbas de parte de su madre. Nos explicó cómo se usaban, pero solo tenía ojos para Cynthia. Ella era una mujer muy habladora que se había quedado extrañamente callada de repente.

Magda Claas, comadrona, sanadora y fabricante de mantequilla.

Freedom Valley, Montana.